HISTORIAS QUE INSPIRAN

Compartimos los inspiradores relatos de Lucía Brocal y Cecilia Bonino sobre su maternidad. ¡Esperamos los suyos! Hacenos llegar un texto de hasta una carilla a contacto@srtapeel.com con el asunto: Ser mamá.

Ser mamá
Por Lucía Brocal*

La maternidad provocó en mí los sentimientos más intensos que jamás había sentido antes. Lo desconocido que causa miedo y la ansiedad de mil preguntas que no se pueden responder.
El tiempo se transforma en semanas y los cambios en el cuerpo hacen cada vez más real el embarazo.
Poco a poco la ropa ya no queda como antes, el sueño y el hambre son más intensos, así como también las emociones.
Con la llegada de los movimientos, empieza a gestarse una relación que cada día será más intensa. Una sensación difícil de explicar y de comprender para aquellos que no pasaron o pasarán por un embarazo.
La ansiedad se apodera de uno, las horas se hacen eternas y la semana 40 parece estar demasiado lejos, cuando un poco antes llega el momento tan esperado.
No exagero, tal vez por el contrario me quedo corta si digo que fue el momento más intenso de mi vida.
Profundo amor, uno nuevo, uno nunca antes sentido, un amor que te llena el pecho, que te invade de miedo y de angustia. Un amor que te explota el alma de felicidad y te hace olvidar cualquier dolor, sueño o posparto.
La maternidad me llenó de vida, de responsabilidades y de desafíos. Me dio el rol más importante de mi vida.

*Lucía Brocal es comunicadora y periodista de Telenoche. Desde hace poco más de un año es mamá de Felipe.

Qué me enseñó la maternidad
Por Cecilia Bonino*

Me enseñó una dimensión del amor que no conocía, sublime, y directamente proporcional al caos y las demandas en las que vivo sumida desde la primer hora del día hasta la última. Me enseñó que la clave está en llevarme bien con ese sano desorden y hacerlo lo más divertido posible, en lugar de tratar de combatirlo.
Me enseñó la felicidady serenidad que me provoca estar cerca de mis hijos, aunque todo siga siendo un caos.
Me enseñó que el ser humano puede sobrevivir aunque se tenga que levantar 200 veces por noche y que no pasa nada si me siento a ver los premios Oscar sin haber ido al cine a ver una sola de las películas nominadas.
Me enseñó la ternura inmensa que me transmiten mis pequeños con esas frases lógicas y hermosas que tiran, cuando dicen “qué gordo el hipopátamo” o“yo sabo que el pájaro vola”
Me hizo dar cuenta que tengo mucho más paciencia de la que creía (y algunas veces menos de la que necesito).
Me enseñó a ver el mundo de nuevo a través de los ojos de mis hijos, y de su sorpresa al ver un camino de hormigas por primera vez, al encontrar formas de animales en las nubes o al alzar sus deditos al cielo cada vez que descubren “la luna!!”
Me enseñaron a desayunar con un trapo cerca, para limpiar los 3 millones de chorretes de yogur, leche, dulce de leche y otros menesteres que caen de la mesa cada santa vez, directo al piso o sobre su ropa.
Me enseñó a inventar cuentosde ballenas y cangrejos “ao vivo” mientras almorzamos. Me enseñó a leer los mismos libritos 100 veces, una y otra vez y a escuchar Xuxa y Barnie cada vez que me subo al auto.
Me enseñó que dentro de casa tengo a mis mejores humoristas, que con una corrida medio desnudos por el pasillo me pueden hacer reír con ganas cada día.
Aprendí que ser madre o padre tiene mucho que ver con manejar frustraciones, ya que aunque uno de todo de sí, muchas veces las cosas no salen como las teníamos planeadas.
Me enseñó a entender más a mis propios padres y a sentirme agradecida con ellos.
Me enseñó que yo necesito, antes que nada ni nadie, estar cerca de ellos para tener el placer de verlos crecer.

*Cecilia Bonino es comunicadora y feliz mamá de Felipe de 4 años, Jacinta de 3. Dentro de poco más de un mes será nuevamente madre.